De cierto modo es un tema difícil de tratar y en especial cuando alguien nos expresa inconformidad por nuestras acciones. Pero alguien me dijo lo siguiente hace algunos años. “Todos mis errores y mis aciertos me han hecho la persona que soy actualmente” y “La realidad que vivo hoy es el resultado de mis actos buenos o malos” si nos basamos en estas dos frases sería similar a decir que el arrepentimiento llega cuando hemos perdido la noción de la vida y hacemos las cosas para agradar a los demás y eso sería triste ¿no les parece? Pero hoy en día muchas veces nuestros actos se realizan solo para complacer a alguien más y muy pocas veces para satisfacer a quien realmente merece estar satisfecho con nuestras acciones. Ese alguien somos nosotros mismos, pero si en una sociedad donde sea casi que prohíbo del ser egoísta o buscar nuestra propia felicidad ya que desde niños nos inculcan valores que parecen sacados de un absurdo cuento de hadas la amistad eterna e incondicional, pero al crecer sentimos que hemos brindado amistad y lealtad a personas equivocadas. Con el transcurrir de los años nos volvemos más y más egocéntricos pero a su vez olvidamos hacer las cosas solo para estar bien con nosotros mismos. Sufrimos y nos lamentamos todos los días por esa oportunidad que dejamos ir cada mañana la oportunidad de ser felices que paso con esos anhelos de gritarle a nuestro jefe solo porque nos tiene hartos con sus gritos y exigencias que sentimos que van mas allá de nuestra capacidad humana.