miércoles, 12 de junio de 2013

Tu.

A mi mente vuelven los recuerdos de la primera noche que acaricie tu rostro, tu pecho, tus piernas… todo parece estar sucediendo de nuevo. De igual manera recuerdo como tus manos se posan sobre mi sexo y lentamente lo acaricias, me das una mirada de deseo y tus labios se alejan de los míos; recorres mi cuerpo lentamente con tu boca, pasas por mi pecho, te deleitas en él, lo besas, lo acaricias, lo haces tuyo, luego sigues bajando a mi vientre, sabes que es una llanura a tu disposición, lentamente llegas al valle de mi ombligo.

Recuerda que eres la única que ha recorrido mis labios, mis ojos, mi cuerpo, sabes hacer sentir vibrar cada célula de mi cuerpo; Ignoras el plato principal pero lentamente recorres mis muslos con tus labios, me excitas, siento deseos de llevarte a mi sexo y hacer que me lleves al clímax, a la última galaxia y luego me dejes sentir tus labios en mis labios mientras mi boca no deja de vociferar deseo.


El lenguaje de mi piel  te extraña, mi cuerpo añora tu piel y mis labios sienten un deseo desenfrenado de volver a recorrer tu cuerpo.  

Mi soledad

Mi soledad es lo único que me queda después de tantos fracasos, después de tantas lagrimas derramadas en vano y después de mil noches profesando amores a quien nunca ha mostrado el mas mínimo interés en lo que siento por ella. Escribo acerca de lo mismo otra vez, de nuevo escribo de mi historia de desamor ignorando que si sufro es por seguir detrás de alguien que no le importan mis sentimientos, por seguir detrás de alguien que le da lo mismo si vivo o si muero, que no le importa cuantas veces maldiga en medio de la noche por su desamor, por seguir despertando cada mañana anhelando estar en sus pensamientos; Pero tengo miedo a mi soledad a mis depresiones cada día mas constantes al sentir que estoy envejeciendo solo y sin nadie que este a mi lado, envejecer sin una compañera cariñosa, compresiva y que siempre este a mi lado para demostrarme que antes de ser mi compañera ella decidió ser mi amiga, mi amante… en fin todo lo que una mujer puede ser para un hombre que solo desea alguien que corresponda sus sentimientos.


Una mujer que me ame sin frenos que disfrute cada segundo de compañía mutua, cada segundo de locuras al lado de alguien que se ha escapado de Villete o simplemente alguien que me corrija cuando así se deba, eso es lo único que busco y deseo en una mujer.

Hoy solo quiero

Hoy solo quiero beber y recordar las razones por las cuales tu amor me hace daño,  solo quiero perderme el licor y maldecir tu nombre, mis sentimientos y mi estupidez; si llega a ser requerido llorar por un corazón embriagado por el espacio que dejas siempre que no estas, ese lugar que no me atrevo a llenar con nadie más; embriagar mi alma para que se olvide de tus besos, de tus caricias y olvidar que lo nuestro más que amor ha sido un gran sufrir… buscar otras bocas que me borren tus besos, otras manos que borren tus caricias, otros cuerpos que borren tu cuerpo de mi cuerpo y de mi mente.

Viviendo angustiado por sentirme abandonado, viviendo angustiado por una soledad perpetua que acompaña mi vida, por una soledad que nunca me abandona, que siempre está pendiente para entrar en escena cuando la actriz principal (tu) se ausente del acto en el cual este remedo de obra de teatro tendría sentido,  pero te marchas, te alejas y no me queda más que recuerdos que torturan la mente y la razón, que me obligan a extrañarte cada tarde fría, cada noche lluviosa, cada amanecer soleado, cada día es un sufrimiento lleno de tu ausencia.
Un corazón solitario es todo lo que me ha quedado después de amarte, herido y lleno de cicatrices, buscando una idea una razón más para volver a iniciar pero por desgracia todo lo que logro recordar son tus desprecios, tus palabras faltas de amor, tus sentimientos fingidos, tus labios que ahora entiendo su sabor, un sabor tan amargo como la hiel que por desgracia bebí hasta saciarme.


Abrirme el pecho a pedazos para ver si de esta manera logro olvidarte, pero presiento que será inútil, que mi deseo de ti me acompañara hasta el final de mis días, hasta que mi alma cansada y solitaria ya no encuentre sentido de vivir, se canse de deambular por un mundo que no entiende su pena, hasta entonces solo podré decir que TE AMO.