No tengo idea si Mozart era capaz de anticipar cada melodía y acompasarla con la siguiente, sí este fuese el caso solo él entendería lo que siento al escribir. Todo fluye, solo necesito un par de minutos, una pluma y un viejo recorte de pergamino para expresar mi admiración por la belleza de las mujeres, por la nobleza de algunas, el orgullo de otras, la irracionalidad de su amor, de la sensatez de sus palabras. Para ser el amante de todas descubriendo como conquistar a la mujer que amo, ser el hijo que día tras día solo acarrea dolores de cabeza a su madre, el esposo comprensivo que se siente capaz de usar el delantal al ver caer rendida a su esposa.
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